gran ciudad
Creo que la vida rutinaria de una gran ciudad te mata los sentidos mucho más que cualquier droga. Levantarte temprano un día tras otro en un lugar donde los edificios te acostumbran a mirar siempre de cerca, donde los insectos mueren porque no hay naturaleza, y vives entre subterráneos, túneles, y sombras de edificios de cristal. Todo cubierto de polvo, la gente estornuda alergia y el humo ya no viene del fuego, sino de máquinas que no paran de retumbar. Creo que se te va muriendo el olfato, y hasta las pupilas empujan cuando sales y ves lo que hay fuera. De pronto recuperas el mirar al horizonte, observar el cielo, las plantas te sorprenden, los tamaños, los colores y los olores te despiertan, y lo que antes podrías dar por tóxico, aquí te sienta sencillamente normal.
jesus dijo
Quiero ir a dar un paseo por tu barrio que es muy bonito, salir de casa y símplemente llamarte al portero autamótico. ¡Ojo! la ciudad es grande, no volveré hasta la noche, y pronto tendré hambre, mejor me llevo un bocadillo ó continúo con la tónica de este mes: gastar 2 euros cada 15 minutos. Mejor me lo preparo, pero seguro que no estás. Tendría que haberme comprado un coclimotor hace tiempo, pero entonces un parking cercano también. Hace poco conocí a ese chico, ¿cómo se llama? Alfredo, creo. ¿Y si le llamo? Aunque mejor me quedo en casa que me han dejado un dvd de la serie completa de Friends.
10 Agosto 2003 | 03:06 AM